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La ansiedad social y el amor: La enorme dificultad de encontrar pareja para un fóbico social

marzo 19, 2019

Disfrutar de otras personas, de su conversación y de su compañía se entiende como algo connatural a los seres humanos, pero para alguien que padece fobia social es complicadísimo, incluso imposible a lo largo de toda una existencia, pues hacer lo que se supone que toda la gente puede realizar por el simple hecho de haber nacido y ser persona: relacionarse con los demás, no es factible. Así, el sentimiento consiguiente que les llega es sentirse que son seres humanos, sí, pero defectuosos, y esto les hunde todavía más en una insondable agonía. Toda persona necesita ser querida, sentirse valorada, deseada, entendida. Los fóbicos sociales, obviamente, también. El amor es maravilloso, pero como igualmente es extremadamente complicado de alcanzar, como es algo que hay que trabajarlo día a día, que implica tener capacidad de autocrítica, comunicación, entendimiento, negociación… para gente que carece de las habilidades sociales adecuadas para ello es todavía más dificultoso.

Una persona con fobia social siempre está pensando si su conducta es adecuada o no, si se percibe su ansiedad. Es lo que se conoce como distorsiones cognitivas. No se perdonan la ansiedad y atribuyen sus pensamientos a los otros, es decir, los proyectan. Tanto la psiquiatría como la psicología hacen hincapié en que un afectado con trastorno de ansiedad social puede salir adelante si reconoce su problemática y se esfuerza por poner en práctica las herramientas y destrezas que aprende en terapia donde, primero, se aborda la parte intrapersonal del individuo: que se conozca a sí mismo, trabaje su autoestima y gestione las emociones que le bloquean. Después, se centrarán en entender a los otros y cómo aprender a relacionarse de manera propicia. La primera parte se lleva a término en sesiones individuales, la segunda en dinámicas grupales donde mejoran la comunicación verbal y no verbal, aprenden a cómo iniciar conversaciones, etcétera… Los fármacos no suelen ser tan eficaces.

Un coordinador se suele encargar de dinamizar esos grupos, así como de organizar y convocar las actividades presenciales: paseos por la ciudad, tertulias de café, asistencia a actos culturales, actividades deportivas… Entre los beneficios que un afectado puede conseguir: destacar que le ayudará a percibirse como parte de un grupo y como una persona más valiosa al poner sus capacidades a disposición de los demás, así como a relacionarse con otras personas, a dialogar y sentirse comprendido, a abrirse y a coger valor para intentar conocer a otros incluso fuera de esos grupos, y quién sabe…

Sí, el amor es bonito a la par que complicado, puede hacernos felices e infelices, pero es innegable que es parte de nuestro proceso vital como personas. Perdérselo es perderse una parte importante de este viaje que es la vida. ¿Por qué no intentarlo?

From → Fobia Social

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