Saltar al contenido

La fobia social y nuestro puesto de trabajo

abril 12, 2012

Si nos ponemos nerviosos con cada reunión, nos tiembla la voz y nos sonrojamos, probablemente sufrimos una fobia social. Existen distintos niveles, pero los fóbicos más graves pueden necesitar la ayuda de un experto.

Para algunos, la fobia significa enfrentarse a sus miedos todos los días en la oficina. ¿Qué van a pensar los compañeros? ¿Cómo evitar la fobia pero conservar el empleo? No todas las fobias son tan específicas como se piensa.

Obviamente, si sufrimos de vértigo, trabajar en el piso veinticinco de un rascacielos no va a ser tarea sencilla. Y si somos claustrofóbicos, probablemente tengamos que dejar el ascensor y subir por las escaleras. Pero una fobia puede responder a cualquier objeto o situación, y algunas de ellas son complejas y difíciles de definir.

La mayoría de las fobias de oficina tienden a tener algo en común: el miedo a lo que otra gente piensa de nosotros. Y, de lejos, la fobia más común en el trabajo es la fobia social ya que resulta del todo imposible trabajar en una oficina y no interactuar con la gente. Si sufrimos una fobia social, probablemente se manifieste en el trabajo. Pero, ¿una fobia social implica esconderse en la esquina y tener miedo de hablar con los otros?

Una fobia social puede manifestarse de muchas maneras distintas. Puede provocar sonrojamiento intenso, no querer almorzar frente a los compañeros o evitar reuniones después del trabajo. Puedes odiar hablar en público o en una reunión.

Probablemente mucha gente sienta un nudo en el estómago ante la posibilidad de hablar en público, pero, ¿cuándo se convierte en una fobia?

Es perfectamente normal tener miedos pero la forma en que los manejamos es la que define si se trata de una fobia o no. Si se tiene miedo de hacer presentaciones pero las hacemos igual, entonces nuestro miedo no es una fobia. Si las evitamoss y, por ejemplo, llamamos para decir que estamos enfermo, entonces el miedo puede haber escalado hasta una fobia.

Para alguna gente, una fobia social puede resultar en la necesidad de dejar el trabajo. Un jefe comprensivo puede significar una diferencia considerable, pero el tema de las enfermedades mentales continúa siendo un tabú en el trabajo, por lo que la forma de pensar parece ser la diferencia entre una persona con miedos y una persona fóbica. Pensar positivamente es la clave. Si te parece que vas a quedar como un estúpido en una reunión, entonces te estás preparando para fracasar. Pero si pensar positivamente no te ayuda, entonces consulta con un médico.

Recomendable será entonces comenzar a ir a un grupo de autoayuda y reunirnos con otros fóbicos. Nos daremos cuenta entonces de que mucha gente sufre de fobias y de que no se es tan raro después de todo. Si sufrimos una fobia en el trabajo, debemos saber y recordar de que no estamos solos. Y que más que probablemente haya otra persona en nuestra oficina que sufra, cuando menos, parecido a uno.

Anuncios

From → Fobia Social

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: